domingo, 22 de mayo de 2011

PELICULA BUDA EXPLOTÓ POR VERGUENZA


Bajo la estatua de Buda que destruyeron los talibanes, aun viven miles de familias. Baktay, una niña afgana de seis años, es incitada a ir a la escuela por el hijo de sus vecinos que lee los alfabetos frente a su cueva. De camino a la escuela, es acosada por unos niños que juegan de forma cruel reflejando la sociedad tan violenta que los envuelve. Los niños pretenden lapidar a Baktay o destruirla como el Buda, o dispararla como hicieron los americanos en el laberinto de las cuevas. ¿Será capaz Baktay de superar estos obstáculos para poder aprender los alfabetos de su lengua materna?

En medio de su deseo por ir a la escuela y aprender Baktay se expone a una cantidad de obstáculos que tiene que pasar para llegar a la escuela, entre ellos el ataque de los niños violentos que la secuestran.
Para ella todo es un juego pero el de la guerra no le gusta a pesar de vivir en medio de ella.
Finalmente cuando logra llegar a la escuela se da cuenta que no es fácil y tiene que someterse a las humillaciones de las compañeras. La profesora nisiquera percibe su presencia.
Baktay es una niña que cuida de su hermanita más pequeña a la que tiene que amarrar de la pata de la cama para poderse ir a la escuela. Su madre trabaja y siempre está fuera de casa. Al igual que ella la mayoría de los niños, por no decir todos viven la soledad enfrentando la vida ausentes de sus padres.
Debido a las circunstancias no se da el concepto de familia como tal, puesto que los niños no tienen acompañamiento.

Esta película nos deja ver la importancia y el sentido de la participación de la familia, pues estos niños viven una gran soledad y es constante el estado de abandono, ausencia de sus padres y la responsabilidad impuesta a los niños. La película nos cuenta la vida de Baktay, una niña de seis años que un día decide que quiere ir a la escuela para aprender historias divertidas. La niña se mueve dentro de un mar de violencia e indiferencia, en un contexto social predominantemente patriarcal y machista y que tiene como base el miedo de la mujer. Toda la película está llena de contenido y es más bien una continuada metáfora, o mejor dicho, una alegoría que nos muestra la injusticia y que apuesta por la libertad. 
Además es notoria la indiferencia y la distracción en que viven los adultos, generalmente no perciben la presencia de la niña. La solidaridad es poco común.
Los niños viven con la guerra imaginaria en sus mentes y corazones. El medio y las circunstancias los lleva a vivir en un estado permanente de violencia.
La niña en medio de su inocencia marcó la diferencia al no querer participar en juegos violentos pero finalmente comprendió que si no se moría no la dejarían en paz. Es así como nos muestran en esta cinta que a veces es necesario desaprender algunas cosas para poder continuar el camino, es desechar la indiferencia, trabajar en la producción diaria y estar atentos a los nuevos retos que exige el medio escolar y social y que aunque a veces sentimos que nos faltan muchas cosas, es necesario mirar otros escenario para saber que no estamos tan vacíos. 
Para quienes no hayan visto la película, una invitación especial a hacerlo.






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